© 2016 Juana Ramírez

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Juana Ramírez es una comunidad gánica –dijo alguien y yo comparto esa consideración. Juana Ramírez es una comunidad atravesada por las ganas. Ganas de escribir, de ensayar, de leer. Ganas de editar libros y de hacer audiovisuales. Ganas de poesía y de una poética política y política poética. Lo cierto es que Juana Ramírez se puso hacer con ganas y de sus manos hacedoras salieron: El monte nativo de Roberto Echavarren, La discrepancia de caro García Vautier, Eco del parque de Romina Freschi. Y tienen más entre manos. Más ganas.

            Juana Ramírez fue poeta, barroca, mexicana, colonial, política, intelectual, luminosa, inquieta, hija natural, niña prodigio, dama de honor de una virreina, monja jerónima, científica, anfitriona, gánica, mujer. Mujer gánica. Algunos la conocen como Sor Juana Inés de la Cruz, su nombre laboral. Quienes no se dejan apabullar por las jerarquías prefieren una verdad. Juana Ramírez Editora recupera una verdad y la hace suya. A su manera y con sus propias ganas.

                                                                      Karin Grammático

                                                                         Septiembre de 2016